Login
Nombre:

Contraseña:

Recordar



¿Recuperar la contraseña?

Regístrese
Menú
ARTICULOS : Final del 2009
el 4/1/2010 18:20:00 (2140 Lecturas)

Año tras año presenciamos las mismas esperanzas ritualizadas de diciembre: el teletón y la derrama económica de los menos favorecidos para apoyar a sus semejantes en beneficio de las corporaciones; las posadas, su efluvio fiestero y estacional de afecto; el 12 de diciembre como reafirmación de la fe mayoritaria y de hecho oficial; la Navidad y la reunión de las familias en torno a la renovación de la creencia del nacimiento de un salvador; la esperanzada celebración del fin de año con el balance –individual y colectivo- de lo realizado, los buenos deseos por un año mejor.

Así, entre celebraciones, banquetes y consumismo ante la abundancia temporal de los aguinaldos, la realidad fluye sin cambios de fondo por el final de un año y el inicio de una nueva circunvalación de nuestro planeta alrededor del sol. Se acumulan las tensiones y presiones de los problemas pospuestos, erróneamente planteados o mal atendidos: el calentamiento global, con el fracaso de la cumbre de Copenhagen; la crisis económica, agravada por la previsible cuesta de enero; el parte de guerra contra el crimen organizado, en el que el Estado se iguala moralmente a sus enemigos al asesinarlos brutalmente y exhibir a Arturo Beltrán Leyva teatralmente amortajado con billetes de un dinero mal habido que ya no podrá gastar, con los pantalones bajados y los miembros desarticulados, a manera de un mensaje de muerte y prevalencia de la fuerza equivalente a los que envía el narcotráfico al fijar mantas o cartulinas en sus víctimas o al asesinar cobardemente a la familia del infante de marina caído en la acción.

Año nuevo, misma realidad: el pueblo agobiado por la crisis económica el desempleo y la creciente inflación, la lenta devaluación de nuestra moneda, la erosión de la convivencia social, el debilitamiento del estado de bienestar y el incremento de la violencia criminal que de tan frecuente se ha vuelto rutinaria, casi invisible, pues cada semana –a veces diario- hay un nuevo escándalo o un acontecimiento que después de protagonizar primeras planas –nacionales o locales- queda en el olvido ante el flujo de la historia de lo inmediato, las campañas políticas, la más reciente declaración o suceso que secuencialmente concita el interés público tan enfocado a la novedad, lo espectacular, mientras la historia sigue su marcha entre las diferentes nociones y proyectos de orden que se desean y el caos dinámico que se impone cotidianamente como principio de organización afirmativo, en un país como México con una identidad tan nómada y maleable que migra reconquistando en forma silenciosa los territorios que nos fueron arrebatados por los estadounidenses durante la guerras intervencionistas de 1836 (Texas) y 1847 (California, Arizona, Nevada y partes de Nuevo México, Utah, Colorado y Wyoming).

A la ilusión de cambio que acontece al finalizar cada 31 de diciembre es oponible la realidad que no cesa, los procesos que se continúan sucediéndose y los acontecimientos que se reiteran vinculados en definidos sentidos de dirección. Aún así hay mucho que esperar del 2010. En junio testificaremos los resultados del primer mundial de futbol realizado en el continente africano y durante el año se celebrarán encarnizadas elecciones locales en 13 entidades federativas: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; y en dos entidades: Hidalgo y Guerrero, se analizan reformas a las respectivas leyes electorales.

Se renovarán todos los cargos de elección popular en nuestro estado. Veremos que tan capaces son nuestros órganos electorales. Después de una elección compleja se generará un nuevo balance de poder, una nueva élite burocrática, otro estilo personal de gobernar.

Se espera un repunte de la economía de Estados Unidos y con ello, un lento y gradual alivio a la situación crítica de nuestra economía, agravada por la reducción de las plataformas de producción y explotación de petróleo, lo que deberá obligarnos a reenfocar nuestras finanzas públicas y establecer un debate de fondo –que tal vez aterrice hasta el 2012- respecto a un proyecto realista de Nación con metas calendarizables en las coordenadas tiempo y espacio. Por si ello fuera poco, a casi cinco años de haberse celebrado la Primera Convención Nacional Hacendaria, se ha considerado indispensable realizar otra en el 2010 a fin de redefinir el origen y destino del dinero público y renovar el sistema fiscal nacional.

Los partidos políticos y el presidente de la República han presentado iniciativas y han manifestado públicamente su disposición para la realización de importantes reformas a nuestro sistema representativo y de gobierno, convocando formalmente a debatir sobre temas fundamentales para la supervivencia de la democracia y la prosperidad del país, como lo son el federalismo, la reelección, la división de poderes, las atribuciones del Estado-Gobierno, el fortalecimiento del poder ciudadano, la revocación del mandato, la instauración del plebiscito, el referéndum y la revocación del mandato, entre otros.

En este contexto, muchos e importantes avances podrían realizarse, pero aún prospectando que nos pongamos de acuerdo como Nación y redefinamos nuestro camino, es inquietante que los logros que esperamos conseguir en el 2010 sean de papel, serán reformas legales de largo aliento que no modificarán la calidad de vida de los mexicanos en el corto plazo. Dentro de 365 días, los nuevos gobernadores de 10 entidades federativas –Veracruz entre ellas- estarán estrenando sus cargos y de “luna de miel” con el poder, al igual que los 212 ayuntamientos y el Congreso de 50 miembros que elegiremos dentro de sólo seis meses.

Ante este panorama, es inquietante el hecho de que -más allá del final del 2009 y el inicio del 2010- poco o nada dicen a las grandes mayorías –titulares legales de la soberanía y justificación del poder público- categorías como democracia, estado de derecho, razón de Estado y bien común, por lo que después del “respiro” decembrino, con sus fiestas, aguinaldos y vacaciones continuaremos en la misma dinámica de acontecimientos, conflictos y problemas de urgente solución enfocados a la luz de las visiones de los factores reales de poder, siempre tan consecuentes de sus compromisos e intereses inmediatos.

Pero permitámonos este día en que cambiará el año, la dignidad del optimismo fundado en la decisión de superarnos como individuos y como Nación. Despidamos al año 2009 de nuestra Era -que tan poco extrañaremos- y demos la bienvenida al nuevo 2010 con sus retos y oportunidades. La vida pierde substancia para quien omite conmemorar y es proverbial la alegría veracruzana. El futuro será siempre una incógnita, ojala dentro de un año, al celebrar una vuelta más de nuestro planeta alrededor del sol, en la próxima época decembrina de balance de activos y pasivos, de logros y fracasos perpetrados, esperanzas supervivientes y buenos deseos, nos demos buenas cuentas a nosotros mismos, a Veracruz y a la Nación, sobre los problemas de siempre, tan conocidos y padecidos por todos y cada uno de nosotros. Feliz 2010.

Versión imprimible Enviar a un amigo Crea un documento PDF con el artículo
Buscar

INICIO    ACERCA DEL AUTOR    NOTICIAS    FORO    TIENDA