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ARTICULOS : La magnitud de la tragedia
el 20/3/2017 18:50:00 (631 Lecturas)

Para ponernos en realidad y documentar la magnitud de la crisis humanitaria que vivimos los veracruzanos desde hace cuando menos el inicio de la década, producto de la corrupción gubernamental que muchos hemos estado denunciando hace años, se exhumaron la semana pasada en fosas clandestinas de Veracruz más de 300 cadáveres.

Fue necesario que los malhechores gobiernos de Javier Duarte de Ochoa (JDO) y Flavino Ríos Alvarado (FRA) -el primero prófugo de la justica y el segundo afortunadamente en prisión- pasaran del poder al basurero de la historia, para que las autoridades correspondientes, antes cómplices de las bandas delincuenciales, se involucrarán directamente en la búsqueda de los más de 2,500 desaparecidos por la violencia criminal en Veracruz, específicamente en el predio de poco más de 25 hectáreas conocido como “Colinas de Santa Fe” (con ese nombre, la esperanza de encontrar con vida a los desaparecidos, levantados y secuestrados se explica por sí misma) donde se han hallado a la fecha 249 personas asesinadas, enterradas ilegalmente en 125 fosas, con más de 140,000 restos óseos por clasificar. Dicho hallazgo tenebroso, dio pie a que el propio Fiscal General de Veracruz (FGV) Jorge Winckler Ortíz describiera el “descubrimiento” como “las fosas más grandes de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo” (sic).

Por si esto no fuera espeluznante, en sí mismo, el mismo funcionario confirmó el domingo el asesinato del colega periodista Ricardo Monlui cuando salía de desayunar con su familia en Yanga y; la localización de 8 fosas en el “Arbolillo”, en Alvarado, donde se han exhumado –al momento- 47 cadáveres, entre ellos los de una familia queretana vacacionante.

La revista “Proceso” dedicó su ejemplar semanal a la tragedia de nuestro Estado, titulándolo “Cosecha de Cadáveres” en referencia a la violencia y la impunidad en la que sobrevivimos, de la cuales son resultado las alguna vez llamadas “narco fosas” en el inicio de la absurda guerra contra el narcotráfico convocada e iniciada para apuntalar en el poder al Presidente FECALH, fosas hoy unánimemente reconocidas como lugares de tortura, ejecución y entierro clandestino para víctimas de secuestros, levantones, extorsiones y homicidios cometidos lo mismo a miembros del crimen organizado, que a ciudadanos inocentes, miembros de las policías o de las heroicas fuerzas armadas del País, víctimas por igual de crímenes sin castigo, ni explicación que nos muestran que el “Estado de Derecho” en México no es una realidad sino una aspiración.

La realidad es simbólica y el símbolo real: una organización de la sociedad civil el “Grupo Solecito” –poética denominación frente a la realidad de sus integrantes- está formado por valerosas mujeres veracruzana que tienen la esperanza –como los familiares de las 43 desaparecidos de Ayotzinapa- de encontrar vivos a hijos, parejas, a sus seres queridos. “Solecito” es una organización sin líderes, aspiraciones políticas ni apoyos gubernamentales, que ha denunciado hace años el hallazgo y realizado excavaciones en muchos sitios encontrando víctimas de la violencia, como en “Colinas de Santa Fe”, donde se han solidarizado para identificar a los “desaparecidos” y auxiliar a los familiares de las víctimas, pues a pesar de que aunque nuestras morgues están llenas de cadáveres sin identificar hallados por ciudadanos, el propio FGE señaló que los gobiernos de Veracruz de JDO y FRA simularon integrar un banco de datos de ADN, fingieron procesar las muestras e investigar científicamente la identidad de los desaparecidos, agregando que “no existe forma de hacer la identificación de cuerpos por confronta de ADN porque no hay reactivos (pues) el dinero fue saqueado y desviado” (sic), por lo que aquellos que enfrentan el infierno de buscar a un desaparecido en Veracruz, difícilmente podrán indagar que le ocurrió y donde está.

¿Hasta cuando y como los familiares de los desaparecidos podrán encontrar a sus seres queridos? ¿Se hará justicia a quienes los desaparecieron? ¿Cómo saldremos de esta guerra absurda que no tenemos oportunidad de ganar? ¿Cuándo se atenderán los derechos humanos de las víctimas? ¿Por qué tan escandalosa indiferencia ante el dolor de nuestros conciudadanos? ¿Cuándo se acabará la impunidad? Inútil pensar que el gobierno resolverá estás cuestiones, pues es parte del problema y se avendrá a consideraciones y cálculos políticos. Como sociedad, como ciudadanos, tenemos la palabra. Para eso están las elecciones. Votemos castigando a los partidos políticos que postulen y protejan a los corruptos, apoyemos a los partidos y candidatos que de veras se comprometan con acabar con la corrupción y la impunidad y no negocien con criminales.

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