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ARTICULOS : Unidad Nacional
el 30/1/2017 2:20:00 (390 Lecturas)

Donald Trump realizará cada una las medidas nacionalistas, proteccionistas, aislacionistas, racistas, machistas que fueron parte esencial de su propuesta como candidato. Ilógicamente, muchos prefirieron analizarlas como bravatas electoreras de un enloquecido, inexperto y veleidoso animal político hambriento de poder y notoriedad como hay tantos entre nosotros. Los mexicanos padecimos a Luis Echeverría Álvarez a José López Portillo a Carlos Salinas de Gortari y recientemente, los veracruzanos a Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, que en sus correspondientes niveles de poder nos jodieron, todos ellos con mucho en común con el Donald Trump autoritario, soberbio y ególatra que hoy nos parece tan despreciable.

Por muy mal que nos caiga, por la repelencia que tengamos a sus arranques falaces, contradictorios y, por más esperpénticos que nos parezcan sus planteamientos, copete e impostura, Donald Trump debe ser tomado muy en serio. Aunque es ignorante, no tiene un pelo de tonto, ni está loco. Es un exitosísimo empresario internacional que ha hecho con su vida lo que ha querido y llevó a la extrema derecha al poder en Estados Unidos contra todo pronóstico, derrotando al establishment de su País y tomó por asalto la Presidencia de los Estados Unidos, imponiendo su estilo personal de gobernar, al merecer democráticamente el apoyo necesario para que sus partidarios ganaran por mucho la mayoría de las cámaras legislativas que le aseguran un apoyo casi incondicional a cada una de sus propuestas de gobierno, por absurdas que pudieran ser o parecer.

EPN no habría podido enfrentar un adversario más peligroso y poderoso, que pusiera en contraste el carácter vacilante y la pobreza de su gobierno, pero paradójicamente, el sistema político del PRI y aliados (PAN, PRD, PVEM, PES, PANAL) enfrentan la ocasión de reposicionarse ante los mexicanos y envolviéndose en la bandera nacional hacen exaltados llamados a la “unidad” frente a las evidentes amenazas “externas”. Para el Presidente de México -en su momento de más baja aceptación de sus gobernados (sólo 12 %, en enero 2017)- el renacimiento del agresivo nacionalismo estadounidense es, al mismo tiempo, un reto extraordinario y una oportunidad inmejorable: por un lado debe concitar una serie programática, exitosa de políticas públicas coordinadas que permitan a nuestro País enfrentar con éxito los perjuicios y peligros que México vive a resultas de la gestión de Donald Trump pero simultáneamente, EPN y aliados están ante la última oportunidad de reivindicarse dando un sentido positivo a su régimen político, resolviendo los escándalos de corrupción, impunidad, complicidades, patrimonialismo, frivolidad y fracaso que a la fecha, han marcado históricamente a sus gobiernos como estructuralmente nocivos para México.

México enfrenta la amenaza norteamericana más seria desde la invasión militar norteamericana de 1914 a Veracruz. EPN ha sido exhibido por Donald Trump como el presidente mexicano más tonto e intrascendente desde Pascual Ortíz Rubio lo cual es sin duda, un insulto para nuestra Nación, en cuanto EPN representa formalmente nuestros intereses nacionales y es el jefe de Estado que debe enfrentar las acciones del nuevo Presidente de EEUU, que han puesto a México en la línea de fuego de sus políticas racistas, maniqueas y nacionalistas, al concretar la primera semana de su gestión, la anunciada realización del “Muro” que nos indica pagaremos; la inmediata renegociación o salida del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y; una política de deportaciones masivas de los connacionales que viven en su País.

EPN y aliados han dado un primer paso que, en sus limitados esquemas mentales, parece natural. Han convocado este fin de semana a la “Unidad Nacional” ante las amenazas. Personalmente, el Presidente de la República pide nos unamos en torno a su Gobierno, a través de un musicalizado videoclip difundido por Instagram con el hashtag #TodosSomosMexico! en que el 10 de marzo del 2016, de manera espontánea, civiles y militares se coordinaron para que la bandera nacional ubicada en el Zócalo de la Cuidad de México no se arrastrara indefinidamente por el piso.

El llamado al acuerdo es indispensable, emotiva la imagen e inspirador el mensaje frente a un entorno de crisis interna y externa, pero considero que haciendo EPN lo correcto se equivoca al pedir un apoyo que no merece, un “cheque en blanco” girado a favor de su sistema político en torno a un programa de acciones que desconocemos y al parecer no está dispuesto a discutir con nadie que no sea su empleado o aliado incondicional. A fe mía EPN y su gobierno son parte del problema, no de la solución a la crisis de relaciones exteriores que vivimos con Estados Unidos, por lo que el llamado a la “Unidad” en torno a su persona y/o gobierno es insubstancial, vacío, fofo, pues sin mencionar ni exponer tesis, acciones ni propuestas concretas en torno a las cuales unificarnos apela al nacionalismo puro y simple, mismo mecanismo que tiranos autoritarios y represores como Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Fidel Castro, Nicolás Maduro y el mismo Donald Trump han utilizado para imponer autoritariamente su voluntad al pueblo, ignorando y hasta reprimiendo a quienes cuestionaron sus objetivos, métodos, visión y liderazgos.

El chovinismo, el nacionalismo abstractos ocasionaron las mayores guerras, tragedias y masacres del siglo XX y XXI. Tan estúpido es afirmar que “solo Veracruz es bello” como que mi religión es la única verdadera, por lo que todos los que no la profesen son “infieles”, “pecadores”. Es insensato cantar himnos que nos lleven al paroxismo absurdo de afirmar que “como México no hay dos” y que por el hecho de ser mexicanos, somos mejores que todos y cada uno de los demás pueblos y países del mundo, por lo que nuestros derechos y deseos deben imponerse, prevalecer sobre los suyos, sin discusión ni reparo. El perverso mecanismo de “si no estás conmigo, estas contra nosotros” engendra mounstros y catástrofes, es un llamado al odio contra el diverso.

Si bien es cierto Donald Trump y su gobierno está perjudicando a los mexicanos, no debemos caer en la trampa de dejarnos conmover por exaltados llamados al nacionalismo puro y simple para unirnos en torno a un mal gobierno que no ha formulado una sola acción concreta de política pública para hacer frente, con acciones concretas, a las amenazas del miope nacionalismo norteamericano que llegó al poder el 20 de enero de 2017.

Debemos unirnos, no hay duda. Somos mexicanos, enfrentamos amenazas y un destino común. Los problemas de unos los padecemos y padeceremos todos. Precisamente por ello, no podemos dejarnos arrasar por la ambición e imbecilidad ni del gobierno de Donald Trump, ni del nuestro. Las alianzas e iniciativas a las que debemos sumarnos deben ser acciones concretas, inmediatas, como el reencuentro con nuestra esencia y diversidad nacional; la inclusión indiscutida al diferente; la exigencia de buenos gobiernos que representen nuestros intereses y den cuenta de sus gastos y acciones en forma transparente y democrática; el combate efectivo, enérgico, impostergable a la corrupción, la impunidad y la partidocracia; la promoción al consumo de valores y productos nacionales y; el apoyo a los derechos humanos y el bien común de todos y cada uno de los mexicanos, vivamos aquí o en el extranjero.

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