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ARTICULOS : Catastrófico balance de 10 años de guerra contra el narcotráfico
el 12/12/2016 22:50:14 (524 Lecturas)

El luto, la creciente corrupción, degradación de las instituciones gubernamentales; un sostenido y alarmante incremento de la inseguridad, brutalidad, violencia, impunidad, e incidencia criminal a raíz de la fragmentación y multiplicación de los cárteles delincuenciales; el auge de luna “”narco economía” y la “narco cultura”, el disgusto de las fuerzas armadas de México y; el incremento del consumo de drogas, especialmente entre los más jóvenes y las mujeres son –de acuerdo a los datos oficiales- el balance de 10 años de una guerra, perdida convocada inicialmente por el presidente Felipe Calderón Hinojosa (FECALH) apoyado por su familia, partido y seguidores, para apuntalarse en el ejercicio del poder, apenas llegado a la Presidencia de la República la cualque, entre cuestionamientos de fraude electoral, tomó posesión entrando escondido y por la puerta trasera, entre gritos y protestas, ante el Congreso de la Unión.

Se comprende que FECALH haya tomado –como otros tantos gobernantes sin escrúpulos de la historia- la decisión de lanzar a nuestro País a una guerra para liderar a su pueblo en torno a su cuestionada, débil Presidencia. Siempre ha sido más fácilsencillo unificar a una colectividad en contra de algo que a favor de acciones afirmativas. Nadie discute que el Estado de Derecho deba imponerse al costo que sea y los criminales deban ser juzgados y encarcelados sin excepciones, pero a 10 años está clarísimo que “su guerra” nos mantiene en un conflicto que no tiene probabilidades de victoria que ha generado más de un millón de víctimas;XXX “cuando menos 174miles milde asesinadosmuertos, 29 milXXX desaparecidos y ha costado al Estado mexicano 1´800,000 de millones de pesos” (según datos de la Revista R) y; que las instituciones nacionales –incluyendo a nuestras valerosas fuerzas armadas- estaban, ni están preparadas para librar. Fue un error fatal enfocar el problema de las drogas como la prioridad de México y el eje de nuestra relación con el mundo, haciendo de esa guerra el núcleo de nuestro planteamiento de seguridad nacional, poniéndonos a contracorriente de la realidad y tendencias internacionales de despenalizar y aún legalizar drogas “blandas” como la mariguana, con legislaciones homóologas a las vigentes para otras peligrosas drogas como el tabaco y el alcohol.

La “guerra contra el narcotráfico” declarada hace 10 años, ha cambiado de nombre, se ha intensificado. No tenemos idea del costo económico, humano, ni de la estrategia o el plazo que nos permitirá salir de ella. Su planteamiento ha consistido básicamente en el decomiso de substancias prohibidas sin que se haya logrado abatir el consumo entre nuestra población y; en la publicitada captura de los capos y líderes regionales de las bandas criminales que, al ver “decapitados” sus liderazgos, diversificaron sus actividades criminales al cobro de derecho de piso, extorsión, secuestro, piratería, tráfico de seres humanos, explotación sexual y homicidios.

La estrategia de la hoy llamada “guerra contra el crimen organizado” fue errónea desde su inicio. Ha significado una década de fracasos, horrores, dolor, masacres, tristeza y justificaciones estúpidas por parte del gobierno primero del PAN y hoy del PRI. Siempre tuvimos –y tenemos el ejemplo de Colombia- por lo que muchos advertimos desde entonces que lo previsible al capturar a un capo, era que inmediatamente surgiera quien le substituyera, suscitándose sangrientos conflictos intestinos entre los grupos delincuenciales para “heredar” liderazgo y territorio. La captura de quienes producen y trafican droga no clausurarán las estructuras criminales mientras exista el lucrativo mercado para sus productos y en nuestro pobre País, donde casi no hay generación de empleos, pero sií gran incremento poblacional, cada día hay más jóvenes que ni estudian ni trabajan, listos a engrosar las filas de la economía informal; y/o el crimen organizado y/o; de los adictos que buscan en las drogas “paraísos artificiales”.

Siempre lo señalé -hay testimonio publicado de ello- que la militarización era un error y debíamos avanzar por camino de la despenalización de la mariguana (más del 50% del tráfico ilegal de drogas en México), enfocando el problema de los narcóticos principalmente como asunto de seguridad y salud públicas, como por cierto ha ocurrido muchos países del mundo y en 1919 entidades federativas de Estados Unidos, donde de diez años a la fecha, se han despenalizado e incluso despenalizado y/o legalizado el consumo de esa droga para fines recreativos, sin que en ninguno de esos lugares, tal medida haya dado malos resultadoss, ni se plantee revertirla.

Esto es paradójico pues una de las razones por las que FECALH nos enlistó en esta guerra sin horizonte ni esperanza, fueron las “sugerencias” de nuestro poderoso vecino del norte, que por así convenir a sus intereses geopolíticos, engañó señalando que el problema del uso y abuso de drogas se acabaría síi el mercado –o sea ellos- se quedaban sin oferta, por lo que "al no tener cárteles",, apoyarían que el conflicto armado sedebía libraráse no en sus calles repletas de drogas, sino en los territorios donde se sembraba, cosechaba y transportaba. Nuestros gobernantes asumieron la visión norteamericana e iniciamos la hoórrida, estúpida, inhumana guerra que ha edespertadoxpuesto lo peor de nosotros –del México bronco- para que ellos, pobrecitos, no se vean seducidos por el maligno influjo de la mercancía que consumen..

Pero por catastrófico que ha sido, lo peor, lo más peligroso lo que tenemos por delante. No obstante Enrique Peña Nieto prometió en su campaña política un “nuevo enfoque y estrategia” para la lucha contra la delincuencia organizada, el único cambio ha sido silenciar en los medios “oficiales” el número, memoria y alcance de las masacres, los asesinatos, desapariciones, secuestros, extorsiones y torturas que han hecho de nuestro País uno donde la nota roja ha ganó desde hace 10 años las primeras planas. La militarización no fueha sido una solución viable y esta semana hasta el General Secretario de la Defensa Nacional reprochó al Gobierno haber lanzado en diciembre del 2006 a las fuerzas armadas a combatir a la delincuencia a las calles,cualquiera de nosotros que tenga amigos y/o familia en las fuerzas armadas sabe que sus miembros ya están cansados de ser usados como policías, pues las policías ni se han depurado, ni se ve para cuándo podrán hacerse cargo de las funciones para las que han sido creadas, cambiándoles periódicamente de nombre.

Los que hemos sido víctimas de la impune violencia criminal en estos años, sabemos que mucha sangre y dolor deben a México FECALH y EPN. Vemos incrédulos como ni hay un cambio de “estrategia”,, ni nadie desde el gobierno ha planteado el debate necesario para acabar de alguna manera con esta absurda guerra, en bien de México. Sí, tarde o temprano tendrá México que despenalizar las drogas blandas, pero eso ya no será suficiente, pues el conflicto ha crecido tanto que florece entre nosotros una popular “narco economía” y una “narco cultura” que en telenovelas, canciones, imágenes y aspiraciones promueve un tipo de vida cada vez más atractivo para muchos mexicanos que sin esperanza de un empleo digno, remunerador, sueñan con vivir esplendores, placeres, lujos y excesos en forma muy rápida, dedicándose a actividades fuera de la Ley, entre más crueles, desalmadas, feroces, cínicas, más productivas. Pongámonos en realidad. México no puede, ni debe soportar esta guerra más allá del 2018.

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